Indicar para avanzar: Estar apurado no equivale a avanzar
Si han leído nuestros artículos anteriores, como «Nuestra dirección: Gestión por Resultados» o «Ponle más diseño: Variables de Desempeño» , sabrán que hemos emprendido un viaje imaginario de aprendizaje en Monitoreo, Evaluación y Aprendizaje.
En una parte de este viaje, Alicia, durante sus aventuras en el País de las Maravillas, se encuentra con el Gato de Cheshire, quien le ofrece una valiosa lección sobre orientación y propósito.
Alicia, confundida, le pregunta al Gato qué camino debe tomar. El Gato le responde: «Eso depende en gran parte de a dónde quieras ir». Alicia admite que no le importa mucho a dónde ir, a lo que el Gato replica: «Entonces no importa qué camino tomes».
Este diálogo revela una verdad profunda: sin un objetivo claro o sin indicadores que guíen el camino de nuestro proyecto, cualquier dirección puede parecer adecuada, pero ninguna garantiza que lleguemos al destino esperado. Si Alicia se hubiera apresurado a seguir cualquier camino sin considerar a dónde la llevaría, podría haberse perdido, quedar atrapada en una situación no deseada o retrasarse en su viaje.
En la vida, al igual que en la travesía de Alicia: ir apurados no equivale a avanzar. Por esto es fundamental tener claro a dónde quieres llegar y prestar atención a los indicadores que te guiarán en la dirección correcta.
Ir apurados no equivale a avanzar
En el ámbito de la gestión de proyectos y la planificación estratégica, el concepto de indicadores es crucial para medir el progreso y alcanzar los objetivos establecidos. Tal y como lo señala su nombre, los indicadores nos deben indicar hacia dónde vamos para no divagar como Alicia. El diseño, medición y seguimiento de indicadores son claves para avanzar y no solo transpirar.
Un indicador nos debe permitir medir y evaluar los avances y progresos de un programa hacia la consecución de un objetivo determinado. Los indicadores deben capturar los rastros del camino andado por nuestro proyecto.
Volvamos a nuestra historia.
En Alicia en el País de las Maravillas, el pájaro Dodo organiza una carrera caótica sin establecer reglas en dónde arriba es abajo, y ayer viene después de mañana. Dodo le da a Alicia el desafío de determinar un ganador. Pero, como no existen reglas ella decide entregarle un premio de ganador a cada uno de los participantes.
Sabemos que en la realidad, nuestros recursos son escasos y por ello necesitamos indicadores que nos ayuden a tomar decisiones con respecto a nuestros proyectos. Si cada uno de nuestros servicios y acciones estuviesen en una carrera, debemos definir cuáles llegan a la meta y cuáles no, y para eso debemos medir su desempeño.
La carrera de Dodo

Para ayudar a Alicia en esta misión podemos imaginar que decide utilizar indicadores de desempeño.
Para que los indicadores de desempeño cumplan con su promesa de llevarnos al destino esperado, deben tener los siguientes atributos:
- ESpecíficos: El indicador debe estar diseñado de tal manera que capture de manera precisa el concepto o la variable que se desea medir,. Para que un indicador sea específico debe cumplir simultáneamente con dos atributos adicionales: validez y confianza
- Válidos: Un indicador válido captura la esencia del fenómeno o concepto social que queremos medir. Un indicador válido predice con precisión la ocurrencia del fenómeno estudiado, asegurando que nuestras mediciones reflejen fidedignamente los conceptos de estudio.
- Confiables: Un indicador confiable minimiza la presencia de sesgos (1/) en la información capturada. Y este control de se sesgos se obtiene gracias a la implementación de procesos sistemáticos y estandarizados en las fases de captura, procesamiento y análisis de la información.
- Medibles: Un indicador medible puede materializarse y no quedarse a nivel abstracto. Los indicadores medibles pasan el puente del mundo abstracto y de las ideas hacia el mundo real.
- Alcanzables: Los indicadores deben tener metas realistas, alineadas con un sentido de la realidad. Un indicador no solo debe poder medirse, sino que también debe poder alcanzarse.
- Relevantes: Los indicadores deben estar estrechamente vinculados a los resultados que se desean lograr. Cada indicador debe tener un hilo que los conecta al resultado final de nuestro proyecto. No podemos tener indicadores ‘sueltos’ que no contribuyen a nuestros resultados.
- Temporales: Los indicadores deben tener deadline. Nuestros indicadores deben tener un cronómetro, definiendo cuándo se espera alcanzar los resultados, lo que permite monitorear el progreso y realizar ajustes oportunos si es necesario.
Aplicando estos atributos a la carrera del Dodo, podríamos diseñar indicadores poderosos que permitan identificar quién ganó la carrera. Por ejemplo, Alicia podría elegir premiar a quien hubiese hecho el recorrido en el menor tiempo posible. Al medir si se alcanzó la meta deseada, el indicador utilizado es específico, ya que captura el concepto que deseamos medir (efectividad). También es claramente medible y alcanzable, porque solo necesitas un reloj y el tramo es finito. Finalmente es relevante porque refleja el resultado que desea lograr y temporal porque se desarrolla en un momento en el tiempo preciso.
Entonces, diseñar y utilizar indicadores SMART: específicos, medibles, alcanzables, relevantes y temporales asegura que estamos avanzando en la dirección correcta, y no solo moviéndonos rápidamente sin un rumbo definido. Para evitar que su organización se pierda en el confuso camino del Sombrerero Loco, es crucial avanzar con cuidado y medir el progreso correctamente. Solo así podrá asegurarse de que cada paso que da lo acerca a sus metas de manera efectiva.
(1/) Si quieres saber más de nuestro enemigo común: los sesgos, te dejamos el link a nuestro artículo en el tema.

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